21 de mayo Día de la Afrocolombianidad


San Basilio de Palenque, Bolívar, Colombia

Primer Territorio Libre de América


En 2001, la Unesco proclamó el 21 de mayo como “Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo”. Ese mismo año, el congreso colombiano, ratificó esta fecha como “Día de la Afrocolombianidad”.

Hablar de América es acercarse a una mezcla indescifrable de etnias, de lenguas, de pueblos y en fin, de culturas. Colombia es uno de estos casos en los cuales, hasta la constitución política contempla la diversidad étnica y cultural de la nación. Esto es así por cuanto nuestro continente, primero no fue originario o cuna para ninguna raza, mientras que en cambio, sí fue el lugar que por circunstancias de tiempo y espacio, recibió diversas inmigraciones dando por resultado esa extraordinaria confluencia de genes que hacen de América, un continente rico en expresiones culturales que abarcan no sólo multitud de lenguas, tradiciones, culturas, también diversidad de sentimientos y de formas de expresarlos. Esto, creemos, es donde radica la verdadera riqueza de nuestro continente.

Pero veamos, ¿Cuáles son esas razas que en distintos momentos arribaron a América, para conjugarse lentamente con el transcurso el tiempo? El proveniente del continente asiático, primeros en arribar hace algo más de 20.000 años, y que hoy asimilamos al indígena; el caucásico o blanco, que por destino o azar llegó por el Océano Atlántico a finales del siglo XV, y poco después, el representante de África, traído como esclavo por estos últimos, con destino a plantaciones y minas como fuerza de trabajo.

Así, al hablar de la composición étnica americana, debemos considerar estos tres aportes: el asiático, el europeo y el africano. Y ya en un plano no tanto étnico sino más bien cultural,  estudiosos del tema como el historiador Germán Arciniegas Angueira, americanista por convicción, piensan que también es necesario tener en cuenta el componente  francés que se estableció en Canadá. En este contexto, encontramos algunos aportes interesantes, como el del peruano Manuel Scorza, quien escribió un ensayo titulado: Primer Territorio libre de América.

El texto se refiere a los poblados que desde 1550 hasta 1700, y en general hasta entrado el siglo XIX, fueron refugio de los esclavos que huían de sus “Amos”, en las haciendas y establecían allí, un territorio libre, en medio del escenario de aquella América colonial, esclavista. Estamos hablando del cimarronismo, de los llamados Palenques, formados en las afueras de Cartagena y que por supuesto han sido, y son, tema de análisis, de estudio histórico, no sólo por el mencionado escritor peruano, sino, antes que nadie, por los propios descendientes de aquellos valientes que evadían la esclavitud y formaban una colonia libre e independiente. Claro, además de los llamados palenqueros, el tema es objeto de atención por parte de universidades y centros de investigación.

La razón principal que inquieta es que allí, en los palenques, se encuentran valiosos vestigios culturales, por así decirlo, únicos, de acuerdo a las circunstancias que los promovieron. Allí, lejos del poder del esclavista que sólo veía en ellos, una fuente de riqueza como elementos de trabajo, los negros palenqueros conservaron tradiciones culturales que de otra manera, hubieran perdido para siempre. Bailes y cantos, verdaderos rituales para despedir a los seres queridos o dar la bienvenida a nuevos miembros, así como también ritmos con otros motivos, gastronomía, comportamientos, formas de organización social, formas de gobierno, en fin.

Tanto es así, que la Unesco, desde la Organización de Naciones Unidas, emitió la resolución correspondiente declarando a estos palenques como “Obra maestra del patrimonio intangible de la humanidad”. Otra premisa que se tuvo en cuenta, fue que allí, en esos territorios, se conservó un dialecto propio, que aún se habla, y que combina curiosamente restos del idioma de las costas de África occidental, de donde fueron traídos en su mayoría, así como del portugués de los esclavistas y obviamente del español, del amo que los compraba como mercancía. En esta historia, Benkos Biohó, es el héroe legendario, que promovió esta modalidad de libertad. También llamado Domingo Biohó, nació en Guinea Occidental, de donde fue secuestrado por el traficante portugués, vendido y revendido como esclavo en Cartagena de Indias en 1596.

El Gobernador de ese entonces, al no poder controlar el cimarronismo, le propuso a Benkos, la autonomía al palenque de La Matuna, a cambio de poder ingresar sin restricción a la ciudad y no recibir ni promover más el cimarronismo. El Pacto de paz se concretó en 1612, pero fue roto al ser arrestado Benkos Biohó en 1619 y ahorcado y descuartizado el 16 de marzo de 1621, con el argumento que se temía por el respeto de que él gozaba entre los demás esclavos. Hoy San Basilio de Palenque, cincuenta kilómetros al oriente de Cartagena de Indias, es donde pervive el espíritu libertario de quienes no aceptaron la esclavitud.

El cantante colombiano Joe Arroyo, (Álvaro José Arroyo González, 1955 - 2011), en una de sus canciones más exitosas, "La Rebelión",  recuerda aquella situación  de esclavitud y ansia de libertad. Fuente video: YouTube



Fernando Díaz Gómez, 21 de mayo de 2011